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Cómo orar correctamente.


La oración es uno de los privilegios más grandes que Dios nos ha dado. Es el momento en el que nuestro espíritu se acerca al Padre, no desde la soberbia humana, sino desde la humildad y la fe en Yeshua. Pero para orar correctamente, la Escritura nos enseña que no basta con repetir palabras; debemos presentar nuestro corazón de la manera que agrada al Señor.

Actitud correcta antes de orar.

1. Arrepentimiento.

Antes de abrir la boca, el corazón debe reconocer su necesidad de ser limpiado. La Biblia es clara: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). El arrepentimiento restaura nuestra comunión con Dios y abre el camino para que nuestra oración sea oída.

2. Santidad durante todo el proceso de oración en palabras y pensamientos.

La santidad no es perfección humana, sino obediencia sincera. El Señor mira la intención del corazón, y por eso debemos acercarnos en pureza de pensamiento, cuidando nuestras palabras y nuestros deseos. “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16).

Recursos bíblicos que puedes usar al orar.


1. Orar humillado, postrado ante Dios.

La Escritura muestra que la verdadera oración nace de un corazón quebrantado. David oro por su pecado postrado en tierra (1 Samuel 12:16), Yeshua mismo cayó en tierra para orar (Marcos 14:35), y Job adoró postrándose (Job 1:20). (La postura no garantiza la espiritualidad, pero revela la actitud de humildad que Dios honra.

2. Entregar todo el corazón, incluso hasta sudar sangre (Lucas 22:44).

Este versículo revela la intensidad de la entrega de Yeshua: su oración fue tan profunda que sudó como gotas de sangre. Esto no significa que debamos alcanzar literalmente ese estado, sino que debemos orar con intensidad, sinceridad, con profundidad, con entrega total, sin superficialidad.

3. Ayuno total al orar (Hechos 9:8-9).

Este pasaje revela la radicalidad del encuentro de Saulo con el Señor: su impacto y transformación fueron tan profundos que durante tres días permaneció a solas con Dios, sin comer ni beber absolutamente nada. Entrar en un ayuno total de 1 a 3 días nos permite orar con una concentración inquebrantable, rindiendo nuestra dependencia de lo terrenal para nutrirnos única y exclusivamente de dios, buscando un quebrantamiento espiritual honesto y sin distracciones.

4. Vigilia al orar (Hechos 16:25, Salmos 119:62, Mateo 14:25, Marcos 6:48 y 1:35).

Estos pasajes revelan el inmenso poder y la profunda intimidad que se desatan al buscar a Dios cuando el resto del mundo duerme: desde Pablo y Silas adorando a la medianoche, hasta nuestro amado Yeshua caminando sobre las aguas en la cuarta vigilia y apartándose a orar mucho antes del amanecer. Esto significa que nos apartamos de nuestra comodidad y nuestro descanso físico como un sacrificio vivo de amor a nuestro dios.

5. Cubrir nuestros ojos al orar (Hechos 9:8-9 y 22:11).

Estos pasajes revelan la poderosa intervención divina en la vida de Saulo: la deslumbrante gloria del Señor fue tan intensa que cegó sus ojos físicos, llevándolo a una oscuridad natural que provocó su mayor despertar espiritual. Orar con los ojos tapados (ya sea cerrándolos profundamente o cubriéndolos físicamente) no significa que debamos buscar quedar literalmente ciegos, sino que representa la decisión intencional de bloquear cualquier estímulo o distracción que el mundo nos ofrece. Nos enseña a anular temporalmente lo que ven nuestros ojos carnales para que nuestra visión espiritual se agudice; es una rendición de nuestro entorno para enfocarnos de manera absoluta, profunda y sin interrupciones en la presencia del Padre, permitiendo que en medio de esa oscuridad voluntaria sea únicamente la luz de Yeshua la que ilumine nuestro interior.

6. Lectura bíblica y meditación al orar (escudriñar).

Antes de hablar con Dios, es sabio escuchar Su voz. La lectura y meditación de la Palabra alinean nuestra mente y espíritu con Su voluntad. “Escudriñad las Escrituras” (Juan 5:39). La oración nace más pura cuando viene de un corazón lleno de la Palabra.

Pasos para orar correctamente según la biblia.



Inicia exaltando a Dios por quien Él es. La alabanza abre los cielos y coloca a nuestro corazón en el lugar correcto. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza” (Salmo 100:4). “Tú que habitas en medio de las alabanzas de israel” (Salmo 22:3). “Con cántico alabaré el nombre de Dios, y con acción de gracias le exaltaré” (Salmos 69:30), “Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré. Alabad á Jehová porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia” (Salmos 118:28-29).

2. Pedir perdón por los pecados cometidos.

Sigues reconociendo las fallas cometidas ya que esto nos limpia delante del Señor. “El que confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

3. Petición por otros: bendecir enemigos, amigos y perdonad a todos.

Continúa con la oración intercesora. Yeshua nos enseñó a orar incluso por quienes nos persiguen. Cuando bendices a otros, incluso a tus enemigos, demuestras el carácter de los hijos del Padre. "Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis" (Romanos 12:14). “Porque si perdonáis a los hombres las ofensas que cometen contra vosotros, también vuestro Padre celestial os perdonará vuestros pecados” (Mateo 6:14). “No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, antes al contrario, bienes o bendiciones; porque a esto sois llamados, a fin de que poseáis la herencia de la bendición celestial” (1 Pedro 3:8). "Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho" (Santiago 5:16). "Ante todo, exhorto a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres" (1 Timoteo 2:1). "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os aborrecen, haced bien a los que os persiguen" (Mateo 5:44).

4. Peticiones propias.

Sigue presentando tus necesidades personales con fe y humildad. “Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

5. Pedir todo en el nombre de Yeshua.

Realiza tus peticiones en nombre de yeshua. Él es nuestro mediador, nuestro acceso al Padre. “Y todo lo que hacéis... hacedlo en el nombre del Señor Yeshua” (Colosenses 3:17)."Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré" (Juan 14:13-14)

6. Pedir según la voluntad de dios padre.

La oración más poderosa es la que se rinde a Su plan. “Hágase tu voluntad” es la oración que Yeshua nos enseñó. “Encomienda al Señor tus obras, y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3).

7. Pedir a Yeshúa que abogue por nosotros ante el padre en nuestras peticiones. "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (Timoteo 2:5-6), "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2).

8. Dar gracias por haber recibido lo pedido en oración: "Por tanto, os digo que todo lo que pidáis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá" (Marcos 11:24). “Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5:16-18). "No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias" (Filipenses 4:6-7). "Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento" (Colosenses 4:2).

9. Cree que recibiste todo lo que pediste. "Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá" (Marcos 11:24).

10. Y al final vuelve a la alabanza. “Tú que habitas en medio de las alabanzas de israel” (Salmo 22:3).

Conclusión.


Nuestra oración no tiene mérito por la fuerza humana, ni por técnicas, ni por emociones. La eficacia de la oración está en el arrepentimiento, la obediencia, la humildad, la santidad, la fe y la autoridad del nombre de Yeshua. Todo lo que hacemos debe estar alineado a Él, porque separados de Él nada podemos hacer.

Orar correctamente no es un ritual; es un estilo de vida donde el corazón se quebranta, la boca confiesa, la mente se santifica y el espíritu se humilla ante el Padre. Que esta guía te ayude a crecer en intimidad con Dios, en reverencia y en amor, buscando siempre su rostro y su voluntad por encima de la tuya.

Que el Espíritu Santo te guíe a una vida de oración profunda, verdadera y transformadora.

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